La Fortaleza del Adviento – Diciembre 2019

 

Sobre él reposará el espíritu del SEÑOR:
espíritu de sabiduría y de inteligencia,
espíritu de consejo y de fortaleza,
espíritu de ciencia y de temor del SEÑOR
y lo inspirará el temor del SEÑOR.

Isaías 11:2

Mis hermanas y hermanos en Cristo,

La temporada de Adviento es un tiempo de reflexión interior sobre nuestra vida en Cristo. Anticipamos el nacimiento de nuestro salvador y nos damos cuenta de que nuestra elección de salvación es nuestra lucha interna entre el bien y el mal. La temporada de Adviento nos trae una gran luz y le pedimos a Dios que sepa lo que está sucediendo dentro de nosotros.

El Papa Francisco habló sobre esta lucha interna recientemente y dijo: “incluso los santos sienten esta lucha interna dentro de sí mismos”. No es una diferencia abstracta entre el bien y el mal. Es una lucha que está dentro de todos nosotros y durante esta temporada, en particular, estamos más centrados en esta lucha para poder preparar el camino del Señor.

¿Quién nos guía en nuestra vida diaria? ¿En quién nos enfocamos cuando hacemos nuestras compras o participamos en un servicio de penitencia en la Iglesia o visitamos a la familia o asistimos a una fiesta navideña? ¿Nos deleitamos verdaderamente en el Señor? El Papa Francisco dijo que la lucha “siempre es entre la gracia y el pecado, entre el Señor que quiere salvarnos y alejarnos de esta tentación y el espíritu maligno que siempre nos arroja” para derrotarnos. ¿Son las decisiones que tomamos en unión con Dios o dictadas por el egoísmo?

A veces parece que somos muy críticos entre nosotros, pero no necesariamente nos examinamos internamente. Recientemente, fue publicada en las noticias una crítica general de las Juntas de Revisión Diocesanas, comentando la falta de transparencia, la falta de liderazgo, la falta de sabiduría y comprensión de sus miembros. Las Juntas de Revisión Diocesana se formaron para ayudar con las salvaguardas dentro de una Diócesis para garantizar un ambiente lo más seguro posible. Nuestra propia Junta de Revisión Diocesana se formó en 1995 por sugerencia de una víctima de conducta sexual inapropiada por parte de un sacerdote. Estoy agradecido por la valentía de esta víctima para hacer tal sugerencia. Estoy igualmente agradecido por el Obispo Norbert Dorsey, que escuchó a la víctima y pidió la creación de una Junta de Revisión Diocesana. Después de reunirme con los miembros de la Junta de Revisión Diocesana, puedo decirles que toman este llamado a servir muy en serio. Sacrifican su tiempo y viajan desde toda la Diócesis para reunirse y hablar acerca de asuntos de seguridad; acerca de llegar a aquellos que están sufriendo; y aconsejarme acerca de varios aspectos de pólizas y responsabilidad. No se unen para ser alabados; sino que se humillan para servir. Estos hombres y mujeres son miembros de nuestras parroquias, son sus vecinos, son parte del cuerpo de Cristo. Se merecen nuestra gratitud y oraciones, no nuestras críticas.

También noté que se nos pide que durante el próximo año electoral hagamos una promesa de ser civilizados unos con otros y evitar la intimidación y gritar nuestras diferencias. Esta idea de una promesa me parece muy triste ya que en nuestro bautismo estamos llamados a estar en unión con Dios. Dios no abogaría por nada más que por la fuerza de Aquel que es Amor.

Mientras continuamos enderezando el camino hacia Dios, seamos conscientes de nuestras propias dificultades para amarnos unos a otros. No pongamos condiciones a Dios; más bien, examinemos verdaderamente nuestro propio corazón que está abierto a recibir la Palabra hecha carne para habitar entre nosotros.

Que tengamos el espíritu de fortaleza para seguir a Jesús; no para juzgarlo, sino para ser su amigo. Que hagamos espacio en nuestro corazón para las acciones de Dios y seamos responsables ante el Señor.